
Un ejemplo más de que si algo se mueve en Albacete se debe en gran medida a la acción de las personas que la habitan, es la iniciativa que tuvo lugar en la mañana del domingo en uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad. Paseo por cierto que, por obra y milagro de no sabemos qué ni quién, logró escabullirse de las fauces del mercadillo medieval que como siga creciendo acabará mutando en una gran superficie al aire libre, por mucho que quienes atienden los puestos de madera se pongan delantales, ropa de arpillera y chalecos de lana de cordero.
Pero a lo que íbamos. Cerca de un centenar de amantes de la fotografía, tanto aficionados como profesionales, acudieron al Paseo de la Libertad para participar en la Fotocolada, una convocatoria promovida y organizada por una ciudadana llamada María Abellán y difundida a través de las redes sociales.
La actividad tenía como fin realizar un trueque de fotografías de forma muy sencilla: la gente llevaba sus fotos en papel, sus pinzas, las colgaba en las cuerdas y disfrutaba de las otras imágenes compartidas, teniendo la posibilidad de coger a cambio las que le gustaran.
Su impulsora ya había visto fotocoladas en otras ciudades y pensó que “por qué no hacerlo aquí”. Y razón tenía porque no pasa nada por imitar o copiar las cosas buenas que se ven y se hacen en otros lugares. Al contrario. Es así cómo se despierta la inspiración para maquinar ideas originales.
De hecho, Mª Dolores Abellán no descarta hacer en el futuro nuevas quedadas para tender porque asegura que “todas las personas que, o bien participaron o bien se acercaron a mirar, quedaron encantadas con la experiencia”.
Esta actividad tan sencilla y participativa, encaja perfectamente dentro de lo que se llama empoderamiento urbano, un modelo de acción que está surgiendo de la propia ciudadanía y que consiste básicamente en llevar a cabo iniciativas auto-organizadas, más informales, y sobre todo, con un carácter innovador.
Ideas imaginativas como la Fotocolada, con coste cero para la Administración, aportan una forma alternativa de ocio y de cultura para esas otras tribus con inquietudes diferentes que buscan espacios de encuentro.
Está claro que tal y como está el percal, la transformación de las ciudades se está tejiendo a base de la creatividad y las propuestas innovadoras que surgen de la gente y confiamos en que en ciudades como Albacete el empoderamiento urbano vaya ganando terreno y sobre todo aceptación y respaldo social.
Y confiamos en que la Administración sea permeable a estas iniciativas ciudadanas que en muchos casos requieren de los espacios públicos para llevarse a cabo, y sobre todo, que elimine trabas porque si bien es cierto que atar unas cuerdas a los troncos de los árboles puede de alguna manera interrumpir el itinerario habitual de las hormigas que por ellos transitan, nunca será más perjudicial que asfixiarlos con el humo de los chorizos criollos. ¿O sí? Ay, no sé.
Fotos: Alfonso Carrión