
TEATRO
Aunque las recomendaciones tanto en cine como en teatro son arriesgadas, en este caso me voy a tirar a la piscina porque creo que merece la pena contemplar como opción para este fin de semana ir al Teatro EA de Albacete a ver la obra “22 Años Juntos”. Y hay días para elegir porque las funciones programadas son mañana viernes 5 de junio a las 21:30 horas, el sábado a las 21:30 horas y el domingo a las 20:00 horas.
Escrita y dirigida por Rosa Cantero y producida por la Compañía de Teatro Thales, ¨22 Años Juntos” es un texto sencillo y fácil de digerir -desde la perspectiva del espectador, se entiende- porque se desarrolla y discurre en un contexto que resulta familiar, y eso hace que el público tenga la sensación de estar compartiendo una situación tan real como la vida misma, aunque los hechos sucedan en un escenario. Un escenario que simula la sala de espera en un hospital y en la que coinciden tres mujeres con diferentes vidas a cuestas y distintas actitudes para capear sus decepciones, fracasos o ilusiones.
El nombre de la obra desvela que se habla de una época compartida, de relación, de convivencia, de conocimiento… y deja intuir también que ese largo lapso de tiempo que se inició con un encuentro no está exento de desencuentros, de engaños, de miedos, de resignación, de inercia… Se aborda el tema de la pareja, sí, pero además se indaga en los comportamientos y las reacciones ante un hecho desafortunado, o simplemente, inesperado. Y aprovechando este contexto introduce el delicado asunto de cómo los profesionales sanitarios se enfrentan a ese momento en el que hay que comunicar una mala noticia o información no deseada a familiares o amigos.
Pero cuidado! Que aunque hemos dicho antes que el texto no es complejo no significa que no tenga fuerza, que la tiene y mucha. Y sostenerlo con todos sus registros, matices e intensidad a lo largo de la hora y cuarto que dura ¨22 Años Juntos” es mérito de la espléndida interpretación de la cuatro actrices: Rosa Cantero, Rosa Soria, Cleo Alcañiz y Cata Cutanda. Desde el segundo cero nos enseñan las distintas formas que el ser humano tiene de gestionar las emociones, de controlarlas, de triturarlas o de transformarlas. O cómo se alteran las perspectivas dependiendo del carácter y las vivencias de las persona. O cómo la corriente del día a día nos conduce por un camino en el que los sobresaltos y los tropiezos aparecen o desaparecen en función de la mirada. Y de por qué ese camino se recorre con más o menos amargura.
No esperéis ver un drama ni tampoco una comedia. Hay que dejarse llevar, como en la vida misma. Y permitir con absoluta naturalidad que el humor o la emoción aflore cuando mejor les venga porque reírse de la desdicha o con ella es una opción de cada cual.
Ya sabéis, en EA Teatro y podéis reservar llamando al 967 667 600
Y ya que tenemos a mano a la autora, Rosa Cantero, le vamos a preguntar algo más acerca de la obra
¿Cómo, cuándo y por qué te vino la inspiración?
La obra la escribí hace cuatro años, en 2009. En cuestión de siete meses se fueron dos buenos amigos y un tercero, conocido de muchos años atrás: Mariano, Alfredo y Toño. Se fueron por enfermedad, no por un accidente, y la obra realmente no tiene nada que ver con ellos ni con su vida. Pero una mañana me desperté acordándome de Alfredo (que era el más amigo), pensé en su mujer y en sus hijos y la obra vino sola. Es un pequeño homenaje a ellos.
¿Te llevó mucho tiempo escribirla o fluyó con rapidez?
La escribí en un fin de semana, pero se quedó en un cajón porque en aquel momento mi actividad teatral consistía en trabajar para otras compañías y poner en marcha un proyecto así me exigía mucho esfuerzo y dedicación.
Luego, me propusieron hacer un monólogo sobre la sexualidad femenina y nació “Sexgeneratión”, que estuvo funcionando en el Teatro Candilejas hasta que Cata y yo decidimos dar el salto al teatro profesional y entramos en la Red de las Artes Escénica de Castilla-La Mancha. Este año hemos estando compaginando las actuaciones de la Red con los microteatros en el Teatro Candilejas, por lo que ¨»»22 Años Juntos” continuó en reposo hasta que el invierno pasado decidí que ya era hora de que viera la luz, aprovechando que estábamos en el mercado y habíamos adquirido la experiencia necesaria para mover montajes.

Con los años que ha estado en período de incubación imagino que el texto habrá sufrido como poco modificaciones, no?
Por supuesto. El texto original ha sufrido cambios porque cuando decidimos ponerlo en marcha supimos que teníamos que introducir todo lo aprendido a lo largo de estos dos últimos años interpretando y viendo también mucho teatro. Creo que entre Cata y yo hemos conseguido un texto más redondo, porque aunque la idea y el guión original son míos, el resultado final es de ambas.
Lo que en un principio quería transmitir eran las distintas relaciones de parejas y cómo afrontamos la pérdida de un ser querido, pero al final la obra afronta también la complejidad del ser humano y la capacidad que tenemos de vivir con sentimientos enfrentados; de cómo podemos llegar a normalizar las cosas y quedarnos ciegos para no ver lo que nos hace daño.
Después del estreno hace apenas dos semanas y de las primeras funciones, ¿satisfecha con el resultado?
El resultado, después del estreno, me ha sorprendido un poco. Cuando la escribí y cuando se ha ensayado se ha hecho en clave de drama con toques de humor para desengrasar los momentos duros de la función. Pero la reacción del público me hace pensar que es una comedia, que tiene tintes de humor «cruel», como dijo uno de los espectadores, porque hay momentos en los que el público se divierte mucho.
Creo que hemos conseguido que «22 Años Juntos» reúna los componentes necesarios para que una obra funcione: tiene humor, emociona por la dureza de algunas situaciones y es bastante reflexiva. Estoy convencida de que muchos espectadores se llevan a su casa la sensación de si están haciendo lo correcto con sus sentimientos, a veces traicionados por nosotros mismos, olvidados y poco mimados.
Estoy muy contenta con el resultado. No tengo mucha experiencia en la dirección y hasta que no he visto la reacción del público no estaba muy convencida de lo que estaba haciendo. Pero es muy gratificante ver cómo los espectadores se van encantados con lo que han vivido en la hora y cuarto que dura la función.
¿Y la elección de las actrices y la decisión del reparto?
La elección de las actrices fue más cosa de ellas que mía. Estaba claro que Cata iba a ser una de ellas porque somos nosotras las que hemos puesto en marcha esta empresa. Después tuvimos una reunión al completo con Las Thales y dejamos que decidieran. Al final, sólo fueron Cleo y Rosi las que decidieron embarcarse en esta historia y esa es la razón por la que me tocó interpretar un personaje porque mi intención era no estar dentro. Pero gracias a los consejos de amigos teatreros y directores, he sabido diferenciar las dos funciones y olvidarme de la dirección cuando estoy en escena.
Decidir el reparto de los personajes no fue difícil porque llevamos más de veinte años trabajando juntas y tenía claro cuál le iba mejor a cada una. Aunque quiero dejar claro que cualquiera de ellas podría haber hecho cualquiera de los personajes porque son unas profesionales como la copa de un pino. Estoy muy agradecida del esfuerzo que han hecho y la vida que le están dado a estos tres personajes. También hacer un reconocimiento al equipo técnico, Jorge Zafrilla y Lola Díaz.
¿Ha costado mucho la producción? No me refiero a esfuerzo, sudor y lágrimas, sino a euros
La producción de este espectáculo ha sido muy barata, ya que hemos podido aprovechar material y parte técnica del anterior montaje. Sólo hemos tenido que comprar tres sillas, el vestuario, atrezzo, hacer el cartel y poco más.
Eso sí, hemos contado con la colaboración de EA! Teatro que nos ha dejado la sala para ensayar siempre que ha sido necesario; del estudio de sonido La Furgoneta Azul y Carlos Martínez, que nos ha hecho la música original; de los supermercados La Despensa que nos ha proporcionado un uniforme; del Restaurante y Salones Los Chopos, que ha aportado dinero para publicidad; y de mi cuñada Yolanda Tévar, que también nos ha proporcionado vestuario. Todas estas ayudas nos han ahorrado costes y estamos muy agradecidas.


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